Esta película de 123 minutos manipula un excelente trama de ciencia-ficción, captando la atención del espectador con efectos de sonido y escenarios muy bien manejados, mostrando de esta manera un tema que aunque la vuelva ficción es un tema realmente verdadera, exponiendo una atroz crítica a las diferencias sociales vividas en una Metrópolis.
Su drama se desarrolla en una gigantesca cuidad-estado en la cual durante su rodaje se van descubriendo dos clases sociales totalmente diferentes, cada una con distintas formas de vida, encontrando allí personajes de gran repercusión en la historia, como es el caso de Maria, quien era una de las tantas que vivía en la ciudad subterránea de los trabajadores que de alguna u otra manera resultaba muchas sencilla; que la otra clase social en donde vivía el hijo del soberano de la metrópolis, Fredersen, representada con una arquitectura de grandes rascacielos, avenidas y mucho comercio, representando una moderna cuidad.
La historia muestra una historia de amor entre estos dos personajes, que uno de clase baja, Maria, y el hijo del soberano de clase alta, en donde este se enamora de Maria y anhela conocer profundidad la vida de los trabajadores o albañiles que habitaban debajo de la gran cuidad, en donde viva su amada.
Maria defiende a muerte a sus trabajadores, enseñándoles que no opten por a vía de la guerra si no manejando todo pacíficamente y teniendo paciencia esperando la unificación de las dos clases sociales. En este arduo trabajo de Maria deciden cambiarla por un robot que hace las funciones de ella dentro de su comunidad, lo que ella ni Fredersen sospechaban era que este robot estaba siendo manipulado por Rotwnag en parte de venganza para así poder observar la conducta de los trabajadores, con apariencia de mujer, en este caso Maria.
Con esta supuesta Maria los trabajadores empezaron a notar malos comportamientos de ella, convirtiéndose en una bailarina de cabaret, desprestigiando así su comunidad. Ellos comenzaron a desprestigiarla por sus bajos comportamientos, pero con el tiempo fueron ellos mismos quienes se dieron cuenta que esta máquina era tan solo un robot intruso que no era la verdadera Maria, de esta misma manera se encargaron de destruirla. A Fredersen saber esto persigue con afán de matarlo, pero es el mismo quien proporciona su muerte.
Luego de esta lamentable pero gran acontecimiento las habitantes del submundo debajo de metrópolis empezaron a vivir en paz y tranquilidad, volviendo a creer en la súper Maria.
En términos colectivos esta película trata temas bastantes polémicos, hoy en día evidentes en muchas ciudades y metrópolis del mundo, en donde existen lugares con una arquitectura característica y en su mayoría contemporánea, resaltando su vida superficial, y la contrariedad del otro estilo de vida que muestra la realidad de la vida tradicional y “subterránea”, asociando lo exótico y pecaminoso de una auténtica vida de la METROPOLIS.
Su drama se desarrolla en una gigantesca cuidad-estado en la cual durante su rodaje se van descubriendo dos clases sociales totalmente diferentes, cada una con distintas formas de vida, encontrando allí personajes de gran repercusión en la historia, como es el caso de Maria, quien era una de las tantas que vivía en la ciudad subterránea de los trabajadores que de alguna u otra manera resultaba muchas sencilla; que la otra clase social en donde vivía el hijo del soberano de la metrópolis, Fredersen, representada con una arquitectura de grandes rascacielos, avenidas y mucho comercio, representando una moderna cuidad.
La historia muestra una historia de amor entre estos dos personajes, que uno de clase baja, Maria, y el hijo del soberano de clase alta, en donde este se enamora de Maria y anhela conocer profundidad la vida de los trabajadores o albañiles que habitaban debajo de la gran cuidad, en donde viva su amada.
Maria defiende a muerte a sus trabajadores, enseñándoles que no opten por a vía de la guerra si no manejando todo pacíficamente y teniendo paciencia esperando la unificación de las dos clases sociales. En este arduo trabajo de Maria deciden cambiarla por un robot que hace las funciones de ella dentro de su comunidad, lo que ella ni Fredersen sospechaban era que este robot estaba siendo manipulado por Rotwnag en parte de venganza para así poder observar la conducta de los trabajadores, con apariencia de mujer, en este caso Maria.
Con esta supuesta Maria los trabajadores empezaron a notar malos comportamientos de ella, convirtiéndose en una bailarina de cabaret, desprestigiando así su comunidad. Ellos comenzaron a desprestigiarla por sus bajos comportamientos, pero con el tiempo fueron ellos mismos quienes se dieron cuenta que esta máquina era tan solo un robot intruso que no era la verdadera Maria, de esta misma manera se encargaron de destruirla. A Fredersen saber esto persigue con afán de matarlo, pero es el mismo quien proporciona su muerte.
Luego de esta lamentable pero gran acontecimiento las habitantes del submundo debajo de metrópolis empezaron a vivir en paz y tranquilidad, volviendo a creer en la súper Maria.
En términos colectivos esta película trata temas bastantes polémicos, hoy en día evidentes en muchas ciudades y metrópolis del mundo, en donde existen lugares con una arquitectura característica y en su mayoría contemporánea, resaltando su vida superficial, y la contrariedad del otro estilo de vida que muestra la realidad de la vida tradicional y “subterránea”, asociando lo exótico y pecaminoso de una auténtica vida de la METROPOLIS.

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